StoryTelling - 6 Consejos para contar mejores historias

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En Febrero comencé a escribir este newsletter. 

Mi entusiasmo me hizo creer que escribir bien era fácil. Siempre consumí muchos contenidos online, con lo que pensaba estar familiarizado con la materia. 

Mis experiencias con la escritura eran pocas. Un blog pasado -CafeEmprendedor- fue mi máximo acercamiento. Memos y presentaciones laborales me profesionalizaron un poco. Mi base teórica sólo se componía de cursar lengua y literatura en el secundario. 

Por eso cuando me senté enfrente de la computadora para escribir el artículo de los OKR, se me cayó encima el balde de realidad.  

Boom.

Me demoré una eternidad. Fui y vine mil veces. Hacer 3 parrafos seguidos era más difícil que dormir a mi bebe.

Pasé de ser Stephen King a Facu Basilico en un par de horas.

Menosprecié demasiado lo difícil que es comunicar bien. Claro y concreto. Entretener e informar. 

Estuve a punto de tirar el proyecto por la borda, pero decidí seguir y mejorar. 

En ese camino me reencontré con el StoryTelling. Ese “Nice to Have” que siempre anhelé pero nunca profundicé.

Sin dudas que resulta un concepto seductor. A quien no le gustaría contar mejor historias. Llegar con mayor profundidad. Conectar mejor con la gente. 

Con el blog, redescubrí el poder que tiene. El StoryTelling no es simplemente propio de conferencistas y escritores. Es trascendental para cualquier actividad que realices. 

Me puse a estudiarlo con libros, cursos y videos de Youtube y me di cuenta de su capacidad y de su alcance.  

Ahora mis explicaciones serían más convincentes, mis diálogos con mis colaboradores más claros, ventas con clientes más fáciles. Ahorraría tiempo, vendería más, estaría más tranquilo….

Guau, afloja un poco. Ja. Es que no me excedo cuando pienso que el StoryTelling puede lograr todo esto. 

Todo se reduce en cómo comunicar mejor. Esa es la clave. Y ni hablar si tu puesto es gerencial, de marketing o ventas, donde la comunicación lo es todo. Si sos un desarrollador, bueno quizás no sea tan importante, pero para lo demás, si!.

Me obsesioné un poco. Me propuse llegar a ser un comunicador increíble. Esos tipos con los que hablas, y te movilizan. En ese camino estoy. Me falta muchísimo. Te cuento lo que vengo aprendiendo. 

The Master

Hoy les quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias. 

Así comenzaba uno de los discursos más impactantes de la historia del mundo empresarial. Era de Steve Jobs en Standford. Seguramente lo viste. 

Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses más o menos, antes de dejarlo del todo. ¿Por qué lo dejé? Esto comenzó antes de que yo naciera. 

Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su mujer. Solo que cuando yo nací, estos decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. 

Así que mis padres, que estaban los siguientes en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntándoles: “Tenemos un niño que no habíamos planificado; ¿lo quieren?” “Por supuesto”, dijeron ellos….

Steve Jobs podría haber comenzado su discurso hablando de la importancia de las universidades, o aportar datos de las ventas de ordenadores en el mundo. Pero ese discurso se habría olvidado pronto.

En su lugar, empezó de la mejor forma en que se puede empezar:“ Quiero contar una historia”. 

Uno de los discursos más recordados de la historia, está atravesado por StoryTelling. Puro. No hay mejor ejemplo. 

Las historias se recuerdan, los datos no.

Las historias nos atrapan porque a los seres humanos nos interesan las vidas de otros seres humanos. 

Podemos situarnos en el lugar de otros, ver de otra manera, y aumentar nuestra empatía por los demás. 

La dopamina es el neurotransmisor más ligado a la atención humana. Nos produce un estado de curiosidad que se colma cuando la historia se resuelve. 

Excitar la dopamina en las primeras líneas de un texto garantiza que el lector va a seguir leyendo. Si alguien quiere despertar la atención de otra persona, de un grupo de amigos o de un auditorio, basta con que empiece con las palabras “voy a contar una historia”. Esas palabras mágicas anuncian que allí va a pasar algo interesante. Nos hacen adictos a la dopamina.

Donde usar historias

Ok. Muy lindo Steve Jobs y todo el StoryTelling. Pero el máximo discurso que doy es cuando mi hija no se quiere dormir a la noche. 

Eso es lo que yo pensaba.

Pero con el correr del tiempo empecé a aplicar el StoryTelling en cosas más cotidianas. Cuando tengo que explicar algo en una charla individual, cuando tengo que hacer una venta, cuando tengo que convencer de un proyecto etc. 

Si uno comprende lo macro, las teorías básicas del Storytelling, esto se puede llevar con facilidad a grandes ámbitos. 

Obviamente no te vas a convertir en Shakespeare, y a cada pregunta que te hacen le metes una metáfora. Pero yo lo veo como una herramienta muy útil para que mi comunicación sea más asertiva. 

6 consejos que aprendí 

1) Tómatelo Personal

La curiosidad es el hilo del StoryTelling. La gente es chusma. Quiere saber de vos. Qué sentiste, qué pensaste, cómo lo resolviste.

Emociones. Contame emociones. ¿Te frustraste? ¿Te sorprendiste? ¿Te querías matar, o te alegraste por esa noticia? 

Las emociones nos permiten empatizar. Esa es la clave. Que el receptor conecte de lo que hablás, porque él “sintió algo similar en el pasado” o se hubiese comportado como vos. 

Importante. No te tires a menos. Lo común es pensar que nuestras historias no le importan a nadie, o que no tenés nada interesante para contar. Grave error. Podrían haber estado 10000 personas en un recital de música, pero la experiencia de como vos la viviste no la sabe nadie. 

Lo que te sucedió a vos es único. Por eso es importante. Si me lo contás de forma interesante, me va a gustar. 

2) Sé Específico

Mucho, grande, poco, todo... Son palabras que no dicen nada. 

Cómo te suena esto:

“Ganaron mucha plata con la nueva campaña” vs “Ganaron 537.000 dólares con la nueva campaña” 

Contame el detalle. Lo específico.

Para esto la clave es Cuantificar. Números y porcentajes son grandes aliados. 

“A los clientes no les gustó la nueva funcionalidad”. “Al 23% de los clientes no les gustó la nueva funcionalidad”. Dato mata relato. 

3) Métele Pasión

Esto es algo que descubrí de mi gran mentor Gary Vaynerchuk. Siempre supe que me gustaba su oratoria, pero cuando me detenía a analizarlo no descubría porqué era que me gustaba tanto. 

Hasta que le preste atención a su energía y no tuve dudas. El tipo tiene una onda positiva que contagia hasta el más seco. Te puede contar cualquier cosa, pero seguramente le vas a prestar atención por cómo lo cuenta, la pasión que le mete. 

Esto se da mucho más en la oratoria que en la escritura. Podés estar contando el contenido más interesante, pero si tu cuerpo no lo demuestra, no convences a nadie. 

Excitado. Falso. Sacado.  Son algunas de las características que podés tener si lo hacés mal. Contagiar una buena energía es difícil.

El mejor consejo para esto es ser uno mismo, verídico. Si te gusta algo se va a notar.  El punto está en cómo expresas mejor, que eso te gusta, te apasiona. Eso se trabaja. 

4) Sé Determinante 

Querer quedar bien con todo el mundo es uno de los principales errores que podés cometer. Tu opinión es tu opinión y seguramente haya gente que no le guste. Mejor. Tenés que estar cómodo con eso porque significa que estás generando “algo”.

No digo de ser un extremista, ni un “tira bombas”. Determinación es el concepto. Opiniones y sentimientos fuertes y fundamentados. 

Creo, me parece, más o menos, aproximado… No son palabras que ayuden a tu determinación. 

Algo que me costó mucho es evitar de explicar todo como si mi audiencia fuese principiante. Este es un grave error. Si te ponés a explicar todo, es lento. A la gente le gusta entender por sus propios medios. 

Un ejercicio que hago en el blog, es tratar de pensar que estoy hablando con mis amigos más inteligentes. No voy a explicar una cosa obvia. Ya lo saben. 

5) Relacioná con cosas familiares 

En el StoryTelling uno de los desafíos más difíciles es narrar sobre algo desconocido para tu audiencia. 

A mi me pasa muchas veces porque doy charlas de Marketing para odontólogos. 

Para que no se pierdan en la charla, los situó en situaciones conocidas para ellos y a partir de ahí empiezo a construir. 

¿Quién usa Instagram? ¿Quién alguna vez buscó información en instagram? ¿Alguna recomendación, algún restaurante a donde ir? Seguramente tus pacientes estén haciendo lo mismo con tu consultorio y si no estás es una mala experiencia..

Si en vez de hacer esto, yo explicará conceptos como Internet 2.0, la importancia de lo digital en la comunicación actual y la diferencia de las redes sociales por grupo etario, seguramente sea menos efectivo. 

Lo que trato de hacer es relacionar a mi audiencia con cosas que ellas hacen y desde ahí introducir lo que quiero decir. 

Obviamente esto requiere planificación. No es algo fácil que surge en una conversación. 

Otra gran ayuda para esto son las comparaciones. 

Las comparaciones sirven para establecer la medida de algo. De hecho, en el universo no existen sistemas de medición. No hay metros, ni litros. 

Todo eso son invenciones humanas para entender la magnitud de las cosas y saber si son grandes o pequeñas, largas o cortas, rápidas o lentas.

6) Cautivá desde el principio 

No sabes lo que me pasó. Es increíble. Estoy emocionado. 

Si te cuento lo que vi la otra vez, te morís!

Estos ejemplos son coloquiales para conversaciones entre amigos o familiares, que ilustran muy bien el concepto de anticipar. 

Meté un buen trailer. Metele pimienta. 

Si le prestás atención a cualquier libro o película, no pasan más de 5 minutos que ya pasó algo trascendental que hace que quieras saber más. Este es el famoso gancho, algo que haga que quieras quedarte hasta el final. 

Para mi los que mejor hacen esto son los Youtubers. Todos los buenos videos tienen una promesa de que si te quedas hasta el final te van a mostrar algo muy copado. 

A nivel profesional esto es muy importante que se ejecute. Lo que mejor funciona es anticipar los resultados. Si tenemos un buen resultado para contar, mostralo al principio. Te voy a prestar atención toda la charla para saber cómo lo hiciste. 

Empezar con una promesa también suele ser una buena estrategia para captar la atención rápido. Si me escuchas 5 minutos te prometo que voy a solucionar tus problemas… 

Links de interés 

Este libro es corto, barato y aporta mucho. Es de Carlos Salas un erudito de la materia.

StoryTelling para el éxito también es otro libro que podés leer.

StoryTelling en una semana te sirve más si te interesa desarrollar tu marca personal. 

Si querés aprender en YouTube, te recomiendo este canal.  Y el Instituto Baikal tiene un curso de Sebastián Campanario sobre nuevas herramientas de StoryTelling. Yo lo hice hace un par de meses y es muy recomendable.

Si querés ver cursos grabados más rápido, Crehana y Domestika tienen buenos.  


Esto fue todo. La semana que viene vamos a ver más cómo usar el StoryTelling para vender más!

Gracias por leer EscalandoLatam.